La adicción al teléfono móvil afecta cada vez a más personas, especialmente a adolescentes. Según estudios recientes, el español medio pasa más de 4 horas diarias frente a la pantalla del móvil, y un 30% de los jóvenes reconoce sentir ansiedad cuando no tiene acceso a su dispositivo.
Las señales de alarma incluyen comprobar el móvil compulsivamente, perder horas sin darse cuenta scrolleando redes sociales, sentir ansiedad sin el teléfono y que el uso del dispositivo afecte al sueño, las relaciones personales o el rendimiento escolar o laboral.
Para establecer límites saludables, los expertos recomiendan activar el modo No Molestar durante las comidas y antes de dormir, establecer horarios libres de pantallas, utilizar las herramientas de bienestar digital del propio móvil y sustituir el scrolling por actividades como lectura o ejercicio. En casos severos, puede ser necesaria ayuda profesional.

