La ingeniería social es el arte de manipular a las personas para que revelen información confidencial o realicen acciones que comprometan su seguridad. Es la base de la mayoría de estafas digitales y no requiere conocimientos técnicos avanzados.
Las técnicas más utilizadas incluyen: pretexting (inventar un escenario creíble para obtener información), baiting (ofrecer algo atractivo como cebo), quid pro quo (ofrecer ayuda a cambio de acceso), tailgating (seguir a alguien autorizado para acceder a zonas restringidas) y el clásico phishing.
La mejor defensa es la concienciación: desconfía de peticiones urgentes, verifica la identidad de quien contacta contigo por canales alternativos, no compartas información sensible por teléfono o email y recuerda que ninguna empresa legítima te presionará para actuar inmediatamente. Si algo no te cuadra, para y piensa antes de actuar.

