Los puertos de carga USB públicos en aeropuertos, centros comerciales y hoteles pueden estar comprometidos para robar datos de tu dispositivo o instalar malware. Esta técnica, conocida como juice jacking, explota la doble funcionalidad del USB que permite tanto carga como transferencia de datos.
Aunque los dispositivos modernos piden confirmación antes de permitir transferencia de datos, los cables modificados y los puertos comprometidos pueden eludir estas protecciones en dispositivos no actualizados.
La solución más sencilla: usa siempre tu propio cargador conectado a un enchufe eléctrico estándar, lleva una batería externa (powerbank) o utiliza un adaptador USB que solo permita la carga (data blocker). Estos adaptadores cuestan menos de 5 euros y eliminan físicamente los pines de datos, permitiendo solo la carga eléctrica.

