Los relojes inteligentes y pulseras deportivas recopilan datos de salud extremadamente sensibles: ritmo cardíaco, patrones de sueño, niveles de estrés, ciclos menstruales, oxígeno en sangre y actividad física. Estos datos, en las manos equivocadas, pueden ser utilizados contra ti por aseguradoras, empleadores o ciberdelincuentes.
Apple Watch, Samsung Galaxy Watch y Fitbit tienen políticas diferentes sobre el almacenamiento y compartición de datos de salud. Apple es la más restrictiva, procesando datos localmente. Google (Fitbit) y Samsung comparten más datos con sus ecosistemas en la nube.
Para proteger tus datos de salud: revisa qué apps de terceros tienen acceso a tus datos de salud (HealthKit en iOS, Health Connect en Android), desactiva la sincronización en la nube si no la necesitas, no compartas datos de salud en redes sociales y revisa las políticas de privacidad de cada app de fitness que uses. Tus datos de salud son de los más sensibles que existen.

